Crónica del Itinerario BaM al 48h OpenHouse BCN 2011


Dentro del marco de 48H OpenHouse Barcelona y como una actividad paralela, el colectivo BaM (Bioarquitectura Mediterránea) propuso para el pasado sábado 22, un itinerario alternativo por tres espacios rehabilitados de la ciudad. Basta analizar el tipo de intervención seleccionado para intuir cuál es la apuesta de este joven grupo para la regeneración urbana: la rehabilitación.

Una rehabilitación diferente, no sólo arquitectónica sino a nivel de barrio, entendida como restauradora del tejido de relaciones

BaM propone construir menos ciudad y más vida en la ciudad, menos individualidad y más comunidad, entendiendo el barrio como la escala adecuada para mejorar la calidad de vida.

En este sentido planteó Silvia Ferrer Dalmau, arquitecta y miembro de Bam, la reforma de un local de electrodomésticos en el barrio de Sant Pere, abriendo este pequeño espacio al entorno, haciéndolo más transparente, integrándolo en el flujo de intercambios que vivifican el tejido antiguo, muchas veces degradado u ocupado por un tipo de usos enfocado únicamente al turismo y que da la espalda a las necesidades de los habitantes del barrio.

Apostando por renovar un negocio familiar inaugurado hace 70 años, Silvia propuso una reforma consistente clarificar el espacio y “limpiarlo” de diferentes capas y volúmenes añadidos a lo largo del tiempo. Una intervención que buscaba vaciar y desnudar más que vestir, para hacer aflorar los materiales nobles originales: la madera de las vigas, la piedra de los muros, la textura de la carpintería, la belleza de los pavimentos…

Limitando la superficie de local comercial a la planta baja y ganando una vivienda en el primer piso, donde la arquitecta tiene, además, su despacho.

Según explicó durante la visita, en esta reforma empezó a poder aplicar los principios de la bioconstrucción: realizó un estudio geobiológico en la zona de oficinas, donde los empleados pasan bastantes horas del día, y en la vivienda, para detectar zonas con geopatías por fallas o corrientes de agua en el terreno y en este sentido pudo comprobar que la toponimia  (el local se sitúa en la calle Rec Comtal) contiene información muy útil ya que, efectivamente, una corriente de agua subterránea discurre paralela a la fachada del edificio.

Pudo experimentar con nuevos materiales que tienen en cuenta el ciclo de vida y que no emiten sustancias tóxicas al ambiente, materiales sanos para crear espacios saludables: para los toldos exteriores utilizó un derivado de la celulosa y paneles de fermacell como un pladur mejorado para el paramento que expone los televisores, así como unos bucks donde se exhiben los electrodomésticos de paneles compuestos por fibras de madera orientables, evitando los clásicos expositores metálicos.

En el mismo barrio de Sant Pere pudimos visitar el “Spazio Transformer” un local que alberga el artista “Motiscause.com”. El artista y responsable de la rehabilitación, Michele Motis Rossi, italiano afincado en Barcelona que encontró este antiguo palacio del siglo XVll totalmente deteriorado y subdividido tras siglos destinado a usos muy diferentes y que llegó a albergar, en manos de una congregación de monjas, salas de atención a enfermos y a gente desfavorecida.

Este espíritu caritativo y austero lo recoge Michele Motis para, con una gran creatividad, darle la vuelta y transformarlo en belleza. Disponiendo de unos recursos limitadísimos decidió abrir los ojos a su entorno y reutilizar materiales que otros habían desechado. De esta manera se convirtió en un nuevo “espigador” (véase la película de Vajda) pero de materiales de construcción.

Llama la atención al entrar a este local, tras atravesar unos servicios comunes insalubres y decadentes, la calidez del espacio que te acoge, el gran cuidado en la elección del mobiliario, la iluminación hecha de lámparas recicladas o creadas a partir de materiales destinados a otros usos, el suelo de tarima de madera instalado con sus propias manos reutilizando estanterías desechadas de otras obras.

Michele Motis remarcó también el trabajo de vaciado que tuvo que realizar para encontrar los materiales originales, así como la eliminación de los volúmenes añadidos y las subdivisiones que ensombrecían aún más el espacio. Explicó los momentos de duda, cansancio y el salto al vacío que representó seguir adelante sin saber hacia dónde le llevaba esta renuncia impuesta por la escasez de recursos y finalmente incorporada como filosofía de vida.

El edificio modernista que visitamos en el Ensanche, obra de Jeroni Granell, fue también una apuesta del colectivo BaM para mostrar que la rehabilitación es necesaria para recuperar el patrimonio no sólo histórico, sino del saber constructivo, de los oficios tradicionales. Toni Solanas, arquitecto encargado de la rehabilitación en 1987 explicó la cuidadosa labor que tuvo que hacer para limpiar la fachada y visibilizar los fantásticos esgrafiados, devolver el delicado color malva original a las contaventanas de madera, restaurar las fantásticas cristaleras de vidrio emplomado polícromo y nos abrió las puertas de su despacho y vivienda para que pudiéramos apreciar la riqueza de oficios artesanales que acompañaban la construcción de un edificio en aquella época.

Tres visitas a tres intervenciones en zonas diferentes de la ciudad pero con un denominador común: la convicción de que el barrio es un territorio para la vida y la salud,  que el ciudadano ha de sentir como propio y donde ha de poder expresar su ciudadanía.

[Esta entrada es una contribución de Iciar Sen, la reportera voluntaria del BaM. ]

[El evento al que se refiere es el Itinerario Bam al interno de la organización del 48h OpenHouseBCN de la Asociación Arquitectura Reversible.]