Crónica entrega premios BaM012


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El pasado martes 14 de febrero tuvo lugar la ceremonia de entrega de los Premios BaM 2012 en la sala de actos del Colegio de Arquitectos de Cataluña. Esta primera convocatoria del premio se enmarca dentro de una serie de actividades previas al 2ª Congreso de Bioarquitectura Mediterránea que se celebrará el próximo mes de mayo en Barcelona y que contará con Italia como país invitado.

Como bien explicaba el colectivo BaM en las bases, la convocatoria de este concurso pretendía crear un espacio “para compartir experiencias, mostrar buenos ejemplos, aportar nuevas ideas, aprender de otras iniciativas, trabajar en red, ampliar el marco legislativo”…contribuir, en definitiva, a fomentar las “buenas prácticas”de la arquitectura en el ámbito del Mediterráneo.

 He tenido la oportunidad de participar como miembro del jurado en la primera fase de selección de proyectos de este Premio BaM 2012. Por primera vez he estado “al otro lado de la barrera”, una barrera que en muchos consursos se convierte en un telón opaco del que misteriosamente surgen los proyectos ganadores, sin justificaciones, ni explicaciones de los criterios que han guiado la adjudicación de premios.

Creo que hay que valorar muy positivamente la voluntad de transparencia que el BaM, con Valentina Maini como fuerza inspiradora, ha querido imprimir en todo el proceso de selección, haciendo públicas y participativas todas las fases, con una capacidad de análisis e integración de diferentes criterios que ha multiplicado el trabajo pero que, finalmente, ha sido enriquecedor, tanto para el jurado como para los participantes.

En la ceremonia de fallo del concurso, Valentina Maini hizo un repaso exhaustivo de todos los proyectos seleccionados y explicó las cinco categorías en las que, ante la diversidad de propuestas presentadas, se había dividido los premios: territorio/economía, materiales naturales, innovación /empresa, formación y legislación, con tres finalistas por temática.

La convocatoria ha sido un éxito de participación, con 87 proyectos de carácter, ámbito y formatos muy diversos. Poder analizar cada uno de ellos ha sido una experiencia vivificadora. He tenido el privilegio de acceder a mucha información, valorar iniciativas muy creativas con poquísimos recursos, desde pequeños proyectos que pretenden cambiar las cosas con gestos mínimos, a otros de mayor escala que apuestan por nuevas formas de crear ciudad sin olvidar la naturaleza.

En convocatorias como la planteada por el BaM, de marcado carácter interdisciplinar, se puede medir el pulso de lo que está sucediendo en el ámbito de la arquitectura-construcción sana y de lo que puede llegar a suceder. Porque muchos de los proyectos planteados son el gérmen de ideas que seguramente fructificarán en un futuro próximo.

He contemplado cómo pueden llegar a ser los nuevos barrios, el intercambio de “bioinformación” en las redes, la interacción entre ciudadanos, la construcción de bajo impacto que recupera elementos artesanales, los materiales naturales tratados con una gran expresividad… y me ha entusiasmado!

Creo que bajo el sustatrato árido y moribundo del panorama arquitectónico actual, late un vivero de nuevas ideas y buenas prácticas que logrará romper esta corteza dura hecha de hormigón y asfalto.

Iciar Sen, arquitecta y voluntaria BaM

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